QUE LA PARIENTA TE LLAME POR TU NOMBRE


Es curioso cómo a los reyes, para hacerlos cercanos a la plebe, se les hace llamar por su nombre de pila. Lo mismo ocurre con los futbolistas brasileños. Y con los papas. Es que, ya se sabe, el fútbol es una religión. Y la religión mueve masas.

También tiene su miga que haya políticos a los que, cuando están en el machito, se les llama de tú. Por ejemplo, a Felipe, el primer presidente socialista de la Democracia. Y luego, cuando se convierten en padres de la patria, no son más que un apellido en un libro de historia.

Tampoco deja de tener su aquel que el Rafa que gana en Roland Garros se convierta en un más aséptico Nadal, a secas, cuando palma.

Por eso, cuando veas que tu mujer te llama García, chungo. Ya puedes poner las barbas a remojar. Y si te reclama por el apellido de tu madre, ahí, colega, échate directamente a temblar.

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