MUCHO ANTES DE LA PANDEMIA: FUMARTE UNA TARDE DE CLASES, A VECES, PUEDE DEFINIR TU VIDA


Como siempre he sido más raro que un periodista de derechas, no se me ocurrió otra cosa que irme, con catorce años, a ver ‘Apocalypse Now’.

Hasta un programa de la peli te daban, como en el teatro. Allí, en el Cine Capitol, uno de los guapos de verdad, en ese Madrid que ya estaba de Movida.

Pues sí, se han cumplido 41 añazos, que han pasado de manera alucinante. Tanto como el inicio del film rodado por Coppola, con el capitán Willard flipando en una habitación de Saigón. Entre alcohol, drogas y las hojas de un ventilador. Vamos, una metáfora de lo que ha ido sucediendo en este mundo tan extraño.

Claro, que más flipante es que me dejaran ver la particular versión de la obra de Conrad. Junto a dos colegas del barrio, cuando a esas horas debíamos estar en el instituto, aprendiendo matemáticas.

Pero, mira, esa tarde de viernes, además de fumarme las clases, decidí que, al igual que ese tío que escribió ‘El corazón de las tinieblas’, yo también me iba a dedicar a contar historias.



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